A Mi Amigo y Hermano.ES-. by Antonio Pastor L. on Grooveshark
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jueves, 22 de noviembre de 2012

01-.EPOCA DE BARATH-

 trucos blogger

BARATH. ATLÁNTIDA.
12.000 años antes de Cristo.

Un sorriso ed una lacrima by Eugenio Nunzio Siragusa on Grooveshark

Escribiendo lo que escribo no es ni pasatiempo ni exhibicionismo.
En tales tiempos duros y graves es del todo inoportuno hacer una u otra arte.
Lo que este escrito contiene está todo dictado por una lágrima de Dios venida sobre la Tierra: Nada más que Voz Suya. Y quien lo quiere creer lo crea; de mí solo está el bolígrafo, el tiempo y la invitación para leerlo.

Antes de que “sintiese” en mí esta Luminosa Lágrima de Dios, no menos que los demás jóvenes de mi edad estaba despreocupado y tan lleno de fascinación por las cosas terrenas; era, en suma, muy diferente de como hoy me siento.

Me recuerdo de la exacta fecha del “reclamo” 23 marzo 1952, dos días antes de mi treinta y tres cumpleaños.
Era una templada mañana del inquieto mes de marzo y caminaba tranquilamente por una calle de mi ciudad natal, Catania. En un momento sentí un extraño presentimiento; alguien me seguía, buscaba de un modo totalmente extraño de hacerse escuchar. Escalofríos de frío me pasaron por todo el cuerpo mientra una voz interna me decía:

“YO SOY UNA LAGRIMA DE DIOS Y MI NOMBRE ES: BHARAT”.
Pintura Autor: Vito Vitulli.
La consternación que probé no podría jamás demostrarla, ni puedo decir, como, desde entonces, yo no he regresado a retomar la personalidad de un tiempo atrás. Buscaba por todos los modos de distraerme, pero todo resultaba inútil. Me había vuelto diferente, me había convertido en otro, guiado por una fuerza misteriosa pero infinitamente Cuerda y Sabia.

Pasaron muchos días y muchas noches privados de sueño, mientra la voz me decía:

“No sientas consternación por lo que sientes. Eres tú el designado por el Sagrado Colegio de las Siete Estrellas que son los Siete Espíritus de Dios. Tranquilízate, esta es tu misión y el tiempo ha llegado.
El arte terrena no es igual al Arte Divina; lo que más importa es conocerse mejor a si mismo pensando bien y operando óptimamente.

Quien no habla con el silencioso Verbo del Espíritu, no podrá jamás conocer y comprender la gran dificultad que hallan aquel o aquella que quiere traducir el Verbo del Silencio en Verbo atronador.
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Durante el periodo Pre-Atlantideo numerosos medios provenientes del Cielo Astral se posaron sobre algunas altitudes, tenían la forma de un huevo luminoso y con capacidades excepcionales. Poseían Virtudes Mágicas y se definían “HIJOS DEL SOL”.
Fueron estos lo que instruyeron en el Arte Divino a los Atlantídeos y fueron estos los que hicieron poderosos a aquel pueblo.

Desde las lejanas calles del Cielo se trasladaron Espíritus Elegidos y, bajando sobre las montañas de la Atlántida, trajeron sobre la Tierra la Sabiduría del Eterno Padre de todos los Cielos.
En Ellos estaba el Paraíso, en Ellos se reflejaba el Orden Universal, en Ellos abundaba la Gran Conciencia de la Primera Semilla de todos los conocimientos visibles e invisibles. Ellos fueron la Mano Benigna de la Luz Divina y por medio Suyo, Dios obró desde el Gran Logos que emana la Linfa de la Vida, de la razón del Bien infinito.
Estos fueron llamados “Dioses Solares” y en homenaje el pueblo adoró su primer, verdadero Dios: El Universo, la Gran Conciencia que crea con el Eterno Amor Suyo y que ilumina los senderos infinitos de los Siete Cielos.

El tiempo se perdía en el infinito, centenares de millones de anos transcurrieron desde la primera alba de la humanidad en este mundo. Nadie estaba en grado de recordar la pasada generación. Pero estaban, en aquel tiempo Atlantideo, hombres de belleza Divina, venidos de un mundo lejano con discos volantes llameantes, semejantes al Astro Solar.
Estos edificaron el Reino de Dios sobre la Tierra dando al fuerte pueblo Atlantideo una Sabiduría capaz de alcanzar las más altas metas en el desarrollo Espiritual y material. Fueron Ellos los Seres Divinos de dulcísimo semblante, Maestros del Arte Universal, conocedores de una Profunda Ciencia, doctos en el arte de lo visible y de lo invisible. Ellos fueron adorados como Dioses Solares y para estos se edificaron templos de maravillosa belleza.
Los Atlantídeos estuvieron bajo el amaestramiento de esta Divinidades venidas del espacio profundo de los Cielos y en breve tiempo gran parte de aquel pueblo se volvió el más potente y el más rico de la Tierra.

El Secreto de las iniciaciones más valiosas fue reservado para aquellos que debían después convertirse en los herederos de las Virtudes Celestiales.

Este primer periodo que duró miles y miles de años se caracterizó por sucesos grandiosos.
La Ciencia, el Arte y el Comercio tuvieron un gran desarrollo floreciente, mientras la ética de aquel pueblo alcanzaba siempre metas más altas de parangonarse a la ética perfecta del Espíritu.
Grandes metrópolis nacían por todas partes con características de incomparable belleza artísticas vuelta admirable por las finuras en oro calado, que los Divinos habían con gran facilidad fabricado con su arte ancestral.

Una de estas grandes Ciudades surgía en una altura plana al nordeste de la actual isla de “Cabo verde”. En una altura de esta grande Metrópolis se mostraba majestuoso el más grande y más rico templo de todos los siglos.
Todo en oro, este era circunvalado por jardines inmensos y olorosos y de otras miles bellezas. Residencia del Jefe Espiritual del gran pueblo Atlantideo, fue meta para aquellos que tuvieron la fortuna de aprender con Amor la Cordura Divina y los amaestramientos de Su Gran Obra.

Las caravanas numerosas marchaban y llegaban unas veces de las costas Africanas otras veces de las costas Americanas. El comercio se extendió incluso hasta la baja Europa Sur-Occidental.
El Paraíso de Dios se había en aquel tiempo establecido sobre la Tierra. Una gran colonia fuerte y próspera se trasladó hacia oriente edificando una gran Metrópolis en el bajo Nilo haciendo de estas tierras zonas riquísimas, alargando siempre más su dominio sobre las vastas y desiertas extensiones del alto Egipto y del África sur-oriental y sur-occidental.
En esta última zona se edificó el Templo de las Tres Puertas de Oro, llamado también de la Sabiduría.

El desarrollo de las capacidades psíquicas de aquel pueblo se volvió tan potente como para concederse la facultad más amplia de la Potencia Espiritual. El constante equilibrio Espiritual-Corporal fue una educación asidua y vigilada por aquel pueblo que ya en aquellos entonces estaba en el ápice de la evolución.

La Ciencia de la Alquimia, exclusivo dominio de la Casta Sacerdotal de los Dioses Solares, permaneció secreta para el pueblo, y todavía hoy los hombres se afanan vanamente para volver este Arte privado de Misterio.

En este primer periodo el Imperio Atlantideo tuvo un radiante, pacifico, y prospero desarrollo. Sin embargo el final del primer periodo debía ser señalado por un fatal advenimiento que el tiempo había en su recorrido madurado; todavía una vez más la tierra comenzó a temblar abriendo enormes abismos, todavía una vez más África y America sufrían un golpe de alejamiento. 
Duro mucho tiempo la trágica aunque lenta deriva de las dos inmensas zonas de tierra. Los abismos se volvían cada vez más grandes, tanto como para permitir siempre más a las aguas de penetrar y de extender su dominio.
Las partes más bajas de aquellas tierras eran invadidas por las aguas.
El Sur de aquel gran Continente se volvía un grupo de grandes islas rodeadas por la prepotencia de las aguas en continua emboscada.
Tales sucesos que señalaron el final del primer periodo Atlantideo y el inicio del Segundo Periodo, provocó estragos y la desesperación de aquel Paraíso que los hombres habían construido.

Muchos fueron aquellos que previendo lo peor se refugiaron en las costas de África Oriental, volviéndose, por fuerza, presa de los pueblos de la piel marrón oscura y sometidos a sus costumbres variadísimas y extrañas.

Poseidonia resistió tenazmente al continuo dilagar de la involución de las mentes por las exhibiciones sexuales, que ahora ya habían corrompido gran parte de aquel pueblo, extendiéndose rápidamente hacia el Centro y hacia el Norte.

Secta Secretas nacían por todas partes con mujeres a la cabeza sin escrúpulos en la moral y en el cuerpo, atrapando al ingenuo y puro individuo que por mera aventura entraba en contacto con estas Sectas.
La intervención de los Iniciados non sirvió para descabezar la ahora ya monstruosa degeneración físico-sensitiva.

Luchas sangrientas se sucedieron largo tiempo poniendo bajo el látigo de la destrucción aquel calido lecho que los Antepasados llamaron: PARAÍSO TERRESTRE.

Pero la Gran Voluntad del Viejo Anciano de los antiguos días dio al mundo la iniciativa de poner fin a la propagación continua de los tremendos vicios degenerantes.
Sucedió que la gran Groenlandia, entonces unida a los actuales Continentes nororientales (Escandinavia) y Noroccidental (Alto Canadá) barrera natural para las contenidas aguas del Norte, comenzó a dar signo de movimiento provocando inmensas grietas siempre más engrandecidas por el continuo movimiento migratorio.
Las aguas, hallando modo de escapar a través de las grandes hendiduras, se precipitó hacia el Sur provocando las inundaciones de la Alta Atlántida y sumergiendo gran parte de aquel territorio, por su naturaleza muy bajo, con muchas diferencia respecto al nivel de las aguas nórdicas.

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Advino después que la humana gente se hinchó de orgullo y que la creación fuese turbada, sí, como para volver el dulce de la vida y del corazón muy amargos y se volvieron como una cosa común como una sola columna.
Advino también que la feliz voz del Alma ya no era como fue en un tiempo y que un extremo al otro de la tierra no estimulaba más el canto feliz de la felicidad de la humana gente.
En el corazón de los hombres el Amor hacia el Espíritu de Dios se oscurecía, y la tristeza y afán penetraban cruelmente en el corazón de las gentes.


Muchos cogidos por llamas del orgullo y del odio practicaban maléficas intenciones con el Rey y Sacerdotes; y tanto los unos como los otros se impregnaron de maléfica arte y elevaron templos con figuras de oro y de piedras poco comunes, dañando así a los ojos y quitando y negando la alegría del Espíritu.

La obra del mal había debilitado en muchos el Amor y la Cordura hacía las cosas del Espíritu, anteponiendo al Bien el mal del odio y del orgullo.
Sucedió que el hermano alimentaba odio hacia el hermano y que el padre alimentaba odio hacia los hijos. El uno buscaba de golpear al otro con la misma crueldad.
El mal y el tormento inundaban lentamente lo bueno y lo feliz de sus Almas, y muchos de estos cayeron completamente en los pecados más graves, demoliendo y malogrando lo que Dios había profuso tan largamente y con mucho Amor donado.

Pasaron así muchísimos años; y las maldades se multiplicaron vertiginosamente en el corazón de los hombres.
Dios no debía estar ya feliz, y Su tristeza era profunda por la obra que los hombres habían cogido como empresa.
No se veían ya caravanas de hombres llenos de esperanza en el corazón, sino columnas interminables de seres embrutecidos y malvados, ligados solo a la enseñanza y a la orden del Rey y de los Sacerdotes. Ya no había Paz; y para pocos solamente el tempo de los Padres de los Antepasados se convirtió en un mito de gran esperanza en el tiempo.

Yo había crecido y comprendía muy bien todas las cosas que aquí os cuento.
Un día sucedió que vi un hombre viejo y barbudo que, rogando a las turbas en multitud reunidas alrededor suyo, decía.

“Así es, así fue, así será hasta la séptima generación, y ésta es la quinta generación de las siete”.

Así hablaba él mientras yo le escuchaba con los ojos bien abiertos y la mente despierta.
Luego añadió:

“Pasará el tiempo y pasará infeliz hasta que el Hombre Eterno vendrá de los Cielos, como ya sucedió antes de que nacieran los Padres de vuestros Padres, para juzgar las culpas cometidas por ellos. Lo que entonces sucedió, todavía sucederá dos veces sobre esta Tierra. La última será la séptima vez”.

Y Él continuó diciendo:

“Siete veces todo hombre vendrá sobre la Tierra. Ninguno recordará haber nacido antes de ahora, y de haber renacido después; y esto por siete veces.

Mientras él hablaba así, mi ánimo ardía en la verdad y me producía una profunda admiración. Continuó hablando todavía a las muchedumbres:

Siete son las generaciones que durarán; después deberán acabar sobre esta Tierra, y vosotros sois la quinta generación. Siete son las Escrituras del Cielo, y toda generación no tiene más que una por Voluntad de Dios. Esta vuestra es la quinta, y después deberá acabar. La séptima será la última prueba; después vendrá el Juicio Final”.

Así hablaba a las gentes que habían perdido la Paz del Alma, y continuó:

“Vosotros sois la quinta generación, y la semilla de las sexta nacerá de vuestro final.
Así está escrito en el Gran Libro del Cielo.
Y entonces sucederá que el Hombre Eterno, Dios, vendrá sobre la Tierra como Sol esplendoroso del cielo para mostraros Su Gloria y el Poder de Su Reino, que es Reino del Espíritu Eterno.
Muchos de vosotros convertidos en fuerzas del mal, sentirán terror, pero no se modificarán, no se apartarán de sus propósitos. Ni siquiera se arrepentirán los recién nacidos, porque el maléfico arte de los padres permanecerá incluso en el semen.
Pocos, en verdad, serán aquellos que regresarán hacia los Quereres del Espíritu; y solamente estos se salvarán en el Alma y en el Cuerpo. Estos serán guiados allá, hacia el Oriente, donde la tierra permanecerá fuera de la furia de las aguas e inmune a los desastres, y estos aún procederán por la Recta Vía, levantando tabernáculos y templos a la Gloria y a la Potencia de Dios”.

Y yo escuchaba con corazón abierto lo que Él decía a lar turbas inquietas y amenazantes.
Sucedió que Él no fue creído, como era un hombre similar a los demás; e incapaces de percibir en su corazón la fuerza de la piedad, estos sentenciaron en secreto lo que debían operar en Aquel que había predicho tal fatal destino por causa de sus pecados, por Querer de Dios, predicando sin temor alguno.
Las turbas animadas por malvados propósitos y desaconsejadas, lo cogieron del sitio donde Él estaba y lo a parte a la fuerza.
Mi corazón ardía de Amor por Él, y yo sin embargo era tan joven, y sin embargo amaba la cuerdas palabras que Él había con tanto sentido dicho.
Y sucedió que lo portaron a un campo donde la flores estaban abiertas al sol caliente y resplandeciente, y allí iniciaron a practicar aquello que en secreto habían sentenciado. Él no tuvo impaciencia, ni la cordura del alma y del Corazón desapareció, no hizo ningún signo de reacción; ni sus ojos, similares a las estrellas, se dilataron por el miedo. Es más quiso añadir a aquel que había dicho algunas palabras aún, y dijo:

“Llegará el tiempo que yo me sentaré entre los siete Jueces del Cielo, con el Querer de Dios, y allá leeré punto por punto las culpas vuestras y este será el juicio: Que vuestra raíz quedará sobre la tierra y que lo que habéis pensado en practicar sobre mi cuerpo será practicado a aquellos que de vuestra raíz vendrán al mundo hasta el tiempo que Dios lo querrá, y será en igual fuerza y medida. Arrepentiros, por tanto; porque todavía hay tiempo”.

Pero las turbas enfurecidas y mal aconsejadas no quisieron frenar el malvado instinto del mal. Y lo que yo vi, después que Él termino de hablar, fue tan cruel que mis ojos se volvieron como piedras en el mar. Vi los hombres buscar en el cerebro del Prudente aquello que tan malo que hablaba en su lugar.
Y buscaron, buscaron sin encontrar aquello que ellos habían pensado que fuera.
Y el Cuerdo Hombre, aún sin aquello que el hombre debe tener por fuerza, estaba tal y como al principio era, es más estaba más vivo que aquellos que estaban alrededor suyo operando el delito.
Tanto era así que al verlo, aquellos que fueron los primeros en operarlo, se volvieron irreconocibles, porque no hablaban como era común hablar, sino que hablaban como hablan los insensatos y los privados de conciencia; y sus ojos giraban de un punto a otro veloces como el viento.

Ocurrió que el Cuerdo Hombre, aún estando como estaba, dijo aún:

“Habéis visto lo que a los mortales no les está permitido ver en vida y en el futuro del tiempo. Tal cosa obrará Dios en vosotros y en aquellos que germinarán de vuestra raíz. Sin embargo no sabréis jamás, ni conoceréis, porque Dios así querrá que sea”.

Y después de haber dicho esto, así como estaba, se encaminó como un hombre que tiene todo lo que la Madre da a la propia criatura. Y sin embargo non era así; porque el Cerebro Él ya no lo tenía.

Viendo aquello ocurrió una turbación en todos aquellos que observaban tan extraña bravura del Cuerdo Hombre. También yo, como ellos, me turbé; pero ya lo estaba antes de ello, porque en mi Alma sentía arder de verdad sus palabras.
Y sucedió que solo yo lo seguí. Y los demás, todavía aterrorizados, estaban apartados, haciendo el camino contrario. Y sin embargo, Él cuando me vio, no se detuvo, es más con amoroso cuidado se paró y dijo:

 “Ven, pequeñito mío, porque en ti está lo que está en mi”.

Ante esto que me dijo, los ojos, el corazón y el Alma mía sintieron un gran calor y todo mi cuerpo ardía como el fuego. Y Él, todavía más cercano a mí, dijo:

No sientas enfado por lo que has visto, porque lo que tu has sentido en tu Alma, Dios lo ha sentido mucho tiempo antes y Él dará el mismo dolor”.

Y yo todavía tembloso de piedad, pregunté: ¿Quién eres tu que en el Alma mía creas tanto vacío de dolor y de tristeza?
Y Él me respondió:

“Yo estoy del Lado de Dios y por Su Voluntad he venido sobre la Tierra. Yo no tengo nombre y no soy como eres tu; sin embargo tu, pequeño mío, posees lo que yo poseo por Querer del Espíritu Santo. Lo que tu sientes en tu frágil pero Gran Conciencia es Aquel que reina eternamente en los Cielos, allá donde los ojos tuyos no podrán ver”.

Y Él, como un padre amaestra a los hijos, continuaba:

“Hay un lugar en el cual la noche es día y el día esplendor; y un tiempo no lejano tu irás allí, y allá verás Aquel que tus ojos ven”.

Y continuando decía todavía con amoroso aliento:

“En aquel día los Ángeles cantaran todos a coro, y tu llegarás por el camino que conduce a mi, donde yo permaneceré por los siglos de los siglos, hasta el juicio del final. Tu, pequeño mío, un día dejarás aquí sobre la Tierra tu cuerpo, sin embargo tu vivirás en una forma diversa en la cual ni cuerpo ni aire te servirán; y solo cuando habrás visto lo que el futuro reserva a la séptima generación, solo después, por concesión de los Siete Espíritus de Dios, y por consentimiento Suyo, volverás a ver de nuevo el mundo con un rostro diferente de como ahora tu lo ves”.

Después de haber dicho esto, el Cuerdo Hombre añadió:

“Ahora yo te dejaré y pasará mucho tiempo antes de que tu puedas volver a sentir el calor de tal Verdad en el Alma tuya; pero te digo también: En aquel tiempo, cuando tu habrás regresado entre los hombres de la séptima generación y cuando habrás cumplido treinta y tres años, yo estaré en tu Alma y en tus Pensamientos, y de ello te daré la prueba de haber venido, porque a ti querré hablarte de muchas cosas.
Y ahora es oportuno que tu sepas todavía lo que deberá advenir en breve tiempo, para que tu sepas el camino justo y apropiado.

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-Señor Siragusa, usted afirma haber sido Barath, un estudiante de la Atlántida hace 12.000 años.
¿Cómo tuvo conciencia de este hecho?  ¿Cuándo?


-Realmente no tuve personalmente conciencia del hecho. Me fue comunicada dicha conciencia.


-¿Cuándo, cómo, por quién?

-Después del encuentro con la nave en la Plaza de los Mártires, la madrugada en que cumplía 33 años, comencé a sentir una voz que hablaba en mi interior y me comunicaba datos, fechas y conocimientos totalmente superiores a mi cultura y a mi experiencia actuales.
Después he sabido que la voz pertenecía a Seres Extraterrestres y que me estaban acondicionando mentalmente con vistas a recordar mis vidas pasadas y utilizar mis anteriores conocimientos para llevar a cabo una acción concreta en estos momentos.

- ¿Podría decirnos los nombres de algunos de los Seres que llevaban a cabo en su mente dicha labor?

- Sí. Asthar-Sheran, Woodok, Link, Adoniesis...






- ¿Cómo puede usted afirmar que eran ellos y no imaginaciones suyas, montajes de su inconsciente?

- Con la mayoría de ellos me he encontrado personalmente y los he visto cara a cara, como le estoy viendo a usted ahora; por eso lo sé. Mi convicción no es subjetiva. Es objetiva, incluso física.

- ¿Qué tipo de conocimientos le comunicaron especialmente?

Fueron conocimientos de todo tipo: Cosmogonía, Teosofía, Geofísica, Biología, Geodinámica y Biodinámica.
Pero estas comunicaciones estaban apoyadas en el recuerdo de mis anteriores vidas y en la utilización de los conocimientos acumulados a lo largo de todas ellas.
A esto me refiero cuando hablo de que ellos redimensionaron mi ser, lo capacitaron para recordar el pasado, un pasado que estaba vivo en mi memoria.

- ¿Por cual método le comunicaban dichos datos y conocimientos?

- Me los comunicaban por Sondeo Telepático, por diseño y escritura automática.

- ¿Fue por este procedimiento por el que le fueron dictados los mapas que usted tiene de los períodos lemuriano, atlantídeo y anteriores?

- Exacto. De repente sentí la necesidad de ponerme a dibujar. Jamás anteriormente había tenido ni inclinación por el dibujo ni conocimientos que me hubiesen capacitado para tirar una línea recta.
Durante este período veía los mapas claramente diseñados en mi mente, de forma que mis manos no tenían más que moverse y copiar.

- ¿Ha enseñado usted los diseños a científicos, a cartógrafos, al público en general?
¿Cuál ha sido su opinión?

- Mis diseños han pasado por muchas manos.
Mis relatos sobre la Atlántida incluso los he sometido a consideración del gran público. Nadie puede aportar una prueba en contra...
Nadie recuerda haber vivido en aquella época como yo lo recuerdo. Cuanto se ha escrito, algunas de las teorías científicas sobre lo que pasó en Mut y en la Atlántida, nada tiene que ver con la realidad o muy poco.

- Tengo entendido que usted ha participado en congresos científicos y que en alguno de ellos incluso presentó estos diseños. ¿Cuál fue la reacción de los asistentes?

- Es verdad que he asistido a congresos científicos. Nadie pudo rebatir o rechazar mis afirmaciones...
Las cosas sucedieron como las he diseñado. Lo que ningún científico podía explicar era que un simple empleado de arbitrios, sin ningún tipo de conocimiento previo sobre el tema, pudiese haber llevado a cabo tales mapas, sin ningún modelo de donde copiar, sin datos sobre los que pasarse para determinar la evolución de los continentes.

- Una de las primeras existencias precedentes que usted recordó fue la de Barath, ¿Quién era?  ¿Donde vivió Barath?

- Bajo el nombre de Barath, fui un estudiante en la Isla de Poseidón, una de las Islas mayores del grupo que formaban la Atlántida entre Europa-África y las Américas.
En dicha isla poseíamos un laboratorio. Yo me dedicaba a estudiar precisamente la deriva y ruptura de los continentes. El laboratorio estaba a más de tres mil metros sobre el nivel del mar.
Las Islas Canarias son un vestigio de aquella Isla en la que yo viví.

- ¿Puede usted darnos algún detalle de aquella Cultura, de su idioma, de sus costumbres?

- Tenían un desarrollo científico muy superior al actual.
Nosotros supimos que se estaba gestando una nueva ruptura de continentes, incluso pudimos prever la catástrofe con tiempo y salvaguardar conocimientos y datos científicos.
El sistema de Gobierno y la Cultura eran totalmente diferentes a los actuales.
Pero el hombre siempre fue libre para elegir entre lo positivo y lo negativo. Cuando esta elección ha llegado a un punto X de su desarrollo, han tenido lugar los grandes cataclismos, el final de unos ciclos y el comienzo de otros.

- La Atlántida ¿era un Continente compacto?

- No. Estaba constituida por un grupo de Islas. Se podía llegar desde África a las Américas con pequeños barcos, con embarcaciones de papiro. Se podían transportar de una isla a otra.

- ¿Qué raza habitaba la Atlántida?

- La Raza Roja.

- ¿Quedan vestigios de aquella raza hoy en nuestro planeta?

- Sí. Las tribus de Indios Sudamericanos, los Pieles Rojas y algunos habitantes de las zonas de Egipto son herederos de aquella raza.

- Usted afirma que conoce todas estas cosas porque fue anteriormente hace 12.000 años, un estudiante llamado Barath. ¿Quiere decir que es usted Barath reencarnado?

- La Reencarnación existe y es un hecho Universal.

- Todos, yo, ¿nos hemos reencarnado?

-Sí. Usted, todos se reencarnan en cada generación al menos siete veces.

- ¿Por qué la mayoría no tenemos memoria de ello? ¿Por qué no lo sabemos?

- Es un problema de desarrollo, de evolución.
Se adquiere Conciencia de estos hechos cuando se ha alcanzado un nivel evolutivo.
En el pasado, sobre este planeta existió esa Conciencia. Nuestra generación la ha perdido. Esa es la Ley.

Eugenio Siragusa


Gracias Eugenio.